Resulta curioso ver cómo las cosas empiezan a parecerse tanto a las que habían al final del gobierno de Fujimori.
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Yo era muy joven pero recuerdo muy bien. Es más, incluso conservo algunos periódicos de aquella época.
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Recuerdo a los diarios diciendo las cosas al unísono. Como si salieran del mismo redactor. Y de echo que salían del mismo redactor y éste se llamaba Vladimiro Montesinos. Y recuerdo como todos hacían creer que el país iba de maravillas, que crecía económicamente y que ya no habían conflictos sociales y que si los habían, eran cosa de una minoría radical. Se inventaban falsas encuestas. Se gastaba harto dinero en promocionar al régimen mediante propaganda pagada con el dinero de todos los peruanos. Y se demonizaba a quien estuviera en contra, ya sea directamente, ya sea de manera encubierta, pero no por ello menos cochina.
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Recuerdo a los diarios tratando a quienes no compartían la opinión del regimen como maricones o violentistas. Me parece casi un calco lo que veo ahora. Cuando veo al Diario Expreso y al Diario Correo (un diario abiertamente racista) llamar genocidas a los indígenas y hablar de democracia cuando es éste gobierno vendepatria el que hizo que de menos del 20% de la selva vendida a las transnacionales, se pasara a más del 70% "en el nombre del progreso". Mientras en la Europa de la cual provienen las gentes de esas transnacionales se preocupan por conservar los últimos reductos de bosques que les quedan, vienen aquí a destruir lo que alguna vez denominaron "el último pulmón del planeta".
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Me parece leer la prensa de finales de los 90s cuando veo a un Diario Expreso, otrora crítico e independiente, transformado en el folletín informativo del gobierno de turno. El sentido de la crítica se ha perdido en ese pasquín. Ahora se limitan a transcribir las declaraciones de los apristas poniéndoles tono mesiánico y a publicar cuanta columna se le ocurra escribir a caballo loco.
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Me parece asistir nuevamente al gobierno de Fujimori cuando veo un gabinete ministerial copado por el partido del gobierno. Dónde el nuevo Primer Ministro muestra que hará lo que le dicte el partido desde su misma juramentación, al juramentar por la memoria del fundador del mismo, olvidando que es el primer ministro de todos los peruanos, no solo de los apristas y, por cierto, tampoco solo de los lambayecanos (lo digo por unas noticias que leí acerca de que ciertas instituciones que tienen que ver con él se estaban llenando de apristas lambayecanos).
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Me parece muy lamentable y me da cólera el ver cómo el Gobierno maneja la prensa para que esta idiotice al pueblo las 24 horas con la telenovela del día: la lamentable muerte de una cantante folclórica y los presuntos implicados en su asesinato. El pueblo es sencillo y muchas veces prefiere el chisme y lo cómodo. Y mientras ellos comentan el drama y esperan a que Abencia ingrese a Santa Mónica, la rata mayor del gobierno aprista, Rómulo León, sale de la cárcel rumbo a su casita con una gran sonrisa en el rostro.
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Y el Gobierno se gasta miles y miles de soles en propaganda en radios, televisoras y hasta microbuses (y no hablo solo de las imágenes sino también de los anuncios que ponen en esa cosa llamada "Telebús"), mientras por otro lado, los apristas se dedican a llenar la ciudad con telas pintadas con lemas en contra de los paros y legítimas protestas populares y, para más inri, sin siquiera poner quienes son los autores de esas frases, escudándose en el anonimato, pero eso si, escribiéndolo con sus colores partidarios.
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Y no sé que me dice que en el tiempo que le queda al gobierno aprista las cosas serán aún peores pues estarán dispuestos a robar lo más que puedan antes de que se les acabe la mamadera y probablemente entre a gobernar alguno de esos partidos que llaman "radicales" (osea los que realmente acogen las exigencias del pueblo sin pelos en la lengua ni servilismos ante los grupos económicamente dominantes). Aunque por ahí que el presidente dijo que él podía decidir quien no saldría elegido. Y eso la prensa servil se cuidó de no repicarlo... ¿no?



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